Heriberto Lizárraga Zataráin (1985-1988)
Heriberto Lizárraga Zataráin (1985-1988)
Heriberto Lizárraga Zataráin nació el 7 de enero de 1978 en Empalme, Sonora. Heriberto Lizárraga Zataráin nació el 7 de enero de 1978 en Empalme, Sonora. Heriberto Lizárraga Zataráin nació el 7 de enero de 1978 en Empalme, Sonora. Heriberto Lizárraga Zataráin nació el 7 de enero de 1978 en Empalme, Sonora. Heriberto Lizárraga Zataráin nació el 7 de enero de 1978 en Empalme, Sonora.
Por Miguel Gaspar Bojórquez
Ex Presidente Municipal de Empalme (1991-1994)
Mi participación:
A principios de septiembre de 1985, el teléfono sonó cerca de medianoche. Respondí y una secretaria me comentó que el diputado Colosio quería hablar conmigo. Sorprendido, esperé hasta que Luis Donaldo Colosio Murrieta me saludó a través del auricular telefónico. Habían transcurrido varias semanas desde su triunfo como diputado federal y no había vuelto a saber de él. Después de los saludos de rigor, me hizo la propuesta: “¿Te puedes ir a vivir a Empalme?”. Dos años tenía radicando en Hermosillo y no estaba en mis planes inmediatos cambiar de residencia. Sin embargo, la atenta solicitud de aquel a quien había apoyado y admiraba, me impidió dudar y la respuesta casi inmediata fue afirmativa. Amable, me sugirió esperar un día para responderle. No hubo necesidad: si a él le convenía, me iba a Empalme. Entonces me preguntó si conocía a Heriberto Lizárraga, el entonces alcalde electo. Le respondí que sí, que era amigo de mis papás y de mis suegros. Aún más, años atrás había sido mi jefe en el primer empleo que tuve siendo muy joven.
Efectivamente, en 1967 y radicando en Empalme, hijo de familia, por gestión del Pilo Gaspar “bueno”, el Noberry, entonces gerente del MZ de Empalme, me otorgó mi primera responsabilidad laboral. Desde ese año hasta finales de 1970 trabajé en el supermercado, pasando de empacador a gondolero, trabajando todos los fines de semana y las vacaciones completas. Fue una extraordinaria experiencia, aunque Heriberto dejó la gerencia meses después de haber yo iniciado.
Pasaron muchos años después de esa vivencia, hasta que regresé a Sonora para casarme y recuperar la relación con el Noberry. Por ello, cuando Luis Donaldo me pidió integrarme con el alcalde electo, no tuve ninguna duda. Es importante destacar que no se conocían; sin embargo, el Noberry accedió a apoyarme para ser el presidente del PRI empalmense inicialmente, que era la solicitud del entonces diputado federal. Las circunstancias nos hicieron cambiar de posición para proponerme la Tesorería Municipal (la cual no aceptaba hasta que, tajante, el Noberry afirmó que él no iba a robar, como fue).
Trabajar con Heriberto fue una experiencia extraordinaria. Fue mi maestro que me permitió pasar de la teoría a la práctica de la política. Con una vocación social y un ejercicio pleno de las relaciones públicas, orgullosamente formé parte de su equipo en una administración municipal que rebasó las expectativas populares. Aprendí la importancia de las relaciones con los otros órdenes de gobierno, así como con personajes estratégicos para apoyar el desarrollo del municipio. Ejemplo de esto último, fue la decisión de Don Eduardo Cota, director de FERRONALES, de donar miles de adoquines para darle una nueva cara a lo que había sido un canal contaminado en la calle Revolución.
El propio gobernador Félix Valdés asistía a las comidas que organizaba el Noberry, cuyo platillo principal eran mariscos preparados por el “Chiquilín” Verdugo y Héctor Armenta. Buena comida, buena bebida, buena charla y Heriberto conseguía apoyos para el desarrollo del municipio.
Accesible a todas las clases sociales, los ciudadanos lo trataban con mucha familiaridad; a nadie dejaba sentido, a todo mundo atendía. Siempre de buen humor, fueron famosas las reuniones en casa de José Luis Shiguematzu, que concluían con el canto de todos los asistentes, siempre dirigidos por el Noberry, cuya cualidad bohemia era de todos conocida.
Su espléndida labor como alcalde, convenció al entonces gobernador Félix Valdés para nombrarlo Coordinador de Comunicación Social. En 1994, con una votación histórica, logra ser diputado federal.
Posteriormente, el efecto Fox, le impidió alcanzar la diputación local; a cambio de ello, el entonces gobernador López Nogales lo nombra su secretario Particular.
Su don de gentes, amabilidad y ser tan atento, le generó muchas simpatías que se mantienen hasta la actualidad.
Fueron buenos tiempos para el país, para Sonora y para Empalme, aún con todos sus asegunes, donde destacaba la decencia en el actuar político. Ahora son tiempos aciagos para México y para Sonora: la democracia mancillada, la violencia desatada, sin contrapesos de poder, con órganos electorales totalmente cooptados por el gobierno, abyectos y corruptos; precisamente campea la corrupción flagrante y cínica, pero, quizás lo peor, es la impunidad. En el último sexenio priista, ocho gobernadores fueron a dar a la cárcel por corrupción; en los un poco más de siete años de la 4T, ningún corrupto de alto nivel ha tenido su castigo; por el contrario, los premian, cuando no los defienden a ultranza, como ahora con el llamado narco gobernador Rocha Moya de Sinaloa. ¿Cómo tienen el cinismo de defenderlo cuando la complicidad y corrupción es a todas luces vista? Parafraseando a Augusto Monterroso: “cuando desperté la 4T todavía estaba aquí.”
Esto tiene que cambiar; conociéndolo, el Noberry estaría de acuerdo conmigo porque fue honesto, accesible, muy amigo de sus amigos y comprometido con sus valores.
Permanentemente rodeado de su familia y con el amor extraordinario de su esposa Rosalinda, hace unas semanas cumplió años. Quizás no en las mejores condiciones de salud, sin embargo, con el cariño y admiración de los que fuimos y somos sus amigos -yo, además, su alumno- le permiten transitar rodeado de amor en estos días.
Siempre agradecido por todo su apoyo, le pedí que fueran, él y su esposa, los padrinos de mi hija (la Cusy para nosotros, Gina para sus amigas y Georginita para el resto de nuestros conocidos). Por ello, a mi compadre Noberry le doy las gracias por su afecto y consideración, y a mi comadre Linda le transmita, en un abrazo tierno, el cariño de su comadre Georgina y el mío propio.
¡Recibe este humilde homenaje, mi querido compadre Noberry!