Es indescriptible la sensación que se alcanza cuando entre 160 grados de visión hay solamente arena. Más intenso aún, cuando al explorar imaginas cómo era la vida de los primeros habitantes que caminaban del cerro al mar por el infinito suelo de arenas calcinantes que se mueven con el viento. Llegar en automóvil al centro explicativo para visitantes, caminar en la duna hasta la cima para alcanzar a ver el mar, luego recorrer caminos de lava y ceniza para llegar a la escalpada orilla de los cráteres surgidos de exposiciones y colapso de la tierra en medio del desierto es una experiencia mundial porque no hay algo similar.
Mar, arena, zona volcánica flora y fauna es una sensible armonía haciendo equilibrio en los extremos más radicales de clima, a veces durante un mismo día, son impactos que impresionan a todo visitante. Pero si de sentir algo más se trata, la invitación es a pernoctar en la oscuridad de la noche con el brillo de nuestra galaxia como referencia de los pequeños que somos y los grandioso del universo.
En El Pinacate practicaron los primeros astronautas que fueron a la luna. En sus dimensiones se pierden las distancias, se pasan las horas y parece estar detenido el tiempo en los milenarios sahuaros que vigilan celosos al intruso.
Guías expertos, conocedores y con vocación de guardaparques pueden llevarte, acompañarte, atenderte y hacer que tu visita sea una experiencia de emociones y conocimientos que te llenarán de satisfacciones. Las distancias son grandes, el clima extremoso, y la experiencia emocionante.
* Centro de Visitantes Schuck Toak
* Ascender a las dunas
* Escalar la montaña
* Admirar la flora y fauna
Desde las alturas hasta lo profundo.
Aventura en desierto, montaña y mar.
Un paquete de aventuras mar y tierra, para quedarte toda una vacación lo encuentras en el pueblo mágico de San Carlos, Guaymas, en el litoral de Sonora, a 350 millas de la frontera con Estados Unidos.
Navegar en kayak a la salida del sol o hacer ruta en bicicleta por la costa, con la brisa del mar y el sol brillante, pueden ser el inicio de un fin de semana. Más allá, las montañas con sus rincones tropicales que esconde la sierra del Aguaje están llenas de secretos y de vida. Subir a la cima del cerro Tetakawi es una experiencia indescriptible, o bien pasar un día de pesca en el Mar de Cortés, troleando en busca del marlín o el pez dorado no tiene comparacion, pues el escenario natural del litoral y la riqueza del mar son inigualables. Si eres buzo o disfrutas del snorkel, la vida submarina del “acuario del mundo” tiene reconocimiento mundial. Para una experiencia diferente, el arrecife artificial se llena de vida y se convierte en una atracción que cautiva a visitantes de otros continentes.
En este pueblo a la orilla del mar, con todos los servicios y excelentes opciones gastronómicas, también encontrarás atractivos locales únicos como el Delfinario y el Estero del Soldado, un Área Natural Protegida llena de vida y refugio de aves migratorias. Para cerrar el día, la cena de corte internacional inicia a las 6 de la tarde, seguida de la tradicional hora feliz y el ambiente nocturno en bares y antros a la orilla del mar.
* Bucear en el arrecife
* Escalar el Tetakawi
* Competir en torneo de pesca
Pueblo con historia y encanto
La Ciudad de los Portales, cuna de Maria Felix. La magia de Álamos, pueblo colonial de origen minero, inicia su historia en el siglo XVII. Fue uno de los principales centros de riqueza de plata de Casa de Moneda, capital del Estado de Occidente, del obispado regional y de supoderío económico y político.
Hermoso pueblo colonial enclavado en las faldas de la sierra de Los Frailes y atravesado por dos arroyos, es desde el 2005, Pueblo Mágico de Sonora.
Describirlo sería interminable como también lo son las emociones de quien lo visita, lo disfruta o lo toma como punto de partida para explorar desde aquí las faldas de la Sierra Madre hasta la orilla del mar.
Espacios únicos en sus áreas naturales protegidas del río Cuchujaqui y Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui brindan flora y fauna donde el clima que se siente tropical en los veranos cuando la selva se cierra y los caminos se angostan.
Museo Costumbrista, templo, casa de María Félix, Palacio Municipal, mercado, el antiguo panteón y armonizan el paisaje de este pueblo de calles angostas y empedradas en el que se disfrutan eventos y festivales culturales, conciertos, bailes y exploraciones de la biodiversidad, cocina autóctona y también fusión internacional del primer mundo.
Sus alojamientos y hospedaje rural, urbano y hotel boutique hacen que lo visiten turistas nacionales y extranjeros disfrutando de cada minuto y cada espacio de este pedazo bien cuidado del Sonora de hace más de tres siglos, hoy convertido en uno de los destinos turísticos más significativos de Sonora.
* Museo costumbrista
* Festival Alfonso Ortiz Tirado
* Sierra de Álamos y Río Cuchujaqui
Pueblos con historias y leyendas en un mundo natural para aventura. En el extremo noreste de Sonora, justo en las faldas de la Sierra Madre Occidental, el panorama se impone con los contrastes de las altas montañas y los valles a la ribera del río. Ahí, en los pocos espacios con vocación agrícola, los misioneros jesuitas fundaron en 1600 una serie de pueblos de misión y colonias que por más de cuatro siglos permanecieron intactas, ajenas a la modernidad y autónomos en muchos aspectos.
La ganadería en toda la inmensidad del terreno, la agricultura de temporal y en espacios irrigables por el río han sido, desde la llegada de los españoles, las actividades productivas, además de la minería subterránea y de gambusinos, ahora explotada con técnicas modernas.
Pueblos que, cada uno a la orilla de su río, coinciden en sus costumbres, su origen, religiosidad, ambiente alegre y hospitalidad amigable. El templo misional, la plaza y el edificio o casona de la autoridad municipal como centro cívico y cultural en cada pueblo muestran evidencia de la estructura del poder que les dio origen. A su alrededor, en todos, las calles limpias y el orden cotidiano dejan ver pueblos sanos, pulcros y de gente trabajadora.
Cada pueblo es centro de una región rural extraordinaria y única, donde los paisajes y los caprichos de la naturaleza ofrecen la oportunidad para encontrar los espacios de aventura, recreación y contacto con la tierra. Ríos, cascadas, lagos, paredones, aguajes, ranchos, colinas que van desde el mezquite hasta el encino y el pino en las altas cumbres. Una biodiversidad envidiable y prístina digna de admirarse y cuidarse conforman los tesoros turísticos de los pueblos de la sierra alta.
*Rappel en Cruz del Diablo
*Visitar Mesa de Tres Ríos
*Conocer Templo de Bacadéhuachi