Es indescriptible la sensación que se alcanza cuando entre 160 grados de visión hay solamente arena. Más intenso aún, cuando al explorar imaginas cómo era la vida de los primeros habitantes que caminaban del cerro al mar por el infinito suelo de arenas calcinantes que se mueven con el viento. Llegar en automóvil al centro explicativo para visitantes, caminar en la duna hasta la cima para alcanzar a ver el mar, luego recorrer caminos de lava y ceniza para llegar a la escalpada orilla de los cráteres surgidos de exposiciones y colapso de la tierra en medio del desierto es una experiencia mundial porque no hay algo similar.
Mar, arena, zona volcánica flora y fauna es una sensible armonía haciendo equilibrio en los extremos más radicales de clima, a veces durante un mismo día, son impactos que impresionan a todo visitante. Pero si de sentir algo más se trata, la invitación es a pernoctar en la oscuridad de la noche con el brillo de nuestra galaxia como referencia de los pequeños que somos y los grandioso del universo.
En El Pinacate practicaron los primeros astronautas que fueron a la luna. En sus dimensiones se pierden las distancias, se pasan las horas y parece estar detenido el tiempo en los milenarios sahuaros que vigilan celosos al intruso.
Guías expertos, conocedores y con vocación de guardaparques pueden llevarte, acompañarte, atenderte y hacer que tu visita sea una experiencia de emociones y conocimientos que te llenarán de satisfacciones. Las distancias son grandes, el clima extremoso, y la experiencia emocionante.
* Centro de Visitantes Schuck Toak
* Ascender a las dunas
* Escalar la montaña
* Admirar la flora y fauna