De Hermosillo hasta la frontera.
Son 300 kilómetros de ruta escénica que va de pueblo en pueblo por una de las regiones más significativas de Sonora. Montañas y valles se abren en el horizonte dejando ver los campos de labranza que dan profundidad al panorama, abriendo paso a las torres del templo de cada pueblo como parte de su propia identidad.
El río con escaso caudal en tiempo, se deja ver como espejo relumbrante al fondo de la cañada en Mazocahui, para luego irse extendiendo para dar lugar a valles productores y ranchos ganaderos con una cadena de montañas a cada lado, paralelas al río y al camino. Son pueblos fundados en el siglo XVII por misioneros jesuitas que acompañaban a los colonizadores que incursionaron en estas tierras en busca de la riqueza minera. El legado de la evangelización está presente y vigente en las costumbres y festividades de cada pueblo, así como su estructura social original. Eminentemente ganaderos, estos pueblos viven de sus recursos naturales entre los que están también la agricultura y la minería.
La experiencia de viajar por esta ruta y de visitar sus pueblos, nos lleva más allá de sus límites para conocer ranchos, los parajes a la orilla del río, los ambientes deportivos y festivos como el jaripeo, las ligas de baseball locales y las frecuentes rodadas de ciclistas de ruta y de montaña. Las fiestas patronales, las fechas cívicas y el calendario religioso rigen el ritmo de vida, de producción, de cosecha y de celebración. Plantaciones de maguey bacanora, destiladoras rurales, bodegas vinícolas, minas en operación y rincones serranos son lugares para visitar, incluso los manantiales de aguas termales de Bacerac y el Agua Caliente.
El ambiente veraniego es seguro en los pasos del río sobre la carretera en Cañón de Evans, Bacadéhuachi, Huásabas, Cumpas y también bajo los puentes cuando hay caudal en Banámichi, San Pedro el Saucito y otros cruces de arroyos. Todos los templos son museos vivos que silenciosamente muestran las profundas raíces que dieron origen a esta armoniosa cadena de pueblos por los que se puede viajar desde la capital hasta la frontera Norte de Sonora.
* Visitar los templos históricos
* Fiestas cívicas y religiosas
* Ranchos y rodeo
* Visitar el pueblo mágico de Ures